
A
razón de 24 millones de mujeres en Estados Unidos pueden llegar a tener el
papilomavirus humano (HPV), un virus relacionado con el 93% de los cánceres de
cuello, pero más del 76% de las mujeres nunca lo han escuchado nombrar.
Se
han descubierto cerca de sesenta tipos de papilomavirus humano. Las verrugas
genitales visibles se presentan sólo en el 1% de las mujeres sexualmente
activas infectadas por el HPV, mientras que otros tipos de HPV producen infecciones
subclínicas, es decir lesiones que no provocan sintomatología. Los tipos de HPV
que producen verrugas no se asocian a un alto riesgo de cáncer y generalmente
se relacionan con los tipos virales 6 y 11. Los tipos 16, 18, 31, 33 y 35 se
relacionan con el cáncer cervical. Los HPV de alto riesgo pueden relacionarse
con un mayor riesgo de cáncer en vulva, ano y vejiga.
¿Cuáles son los síntomas del HPV y las verrugas genitales?
La
mayoría de las veces no se ven las lesiones por HPV y por lo tanto una no sabe
que está infectada. Si la lesión está en la vagina, el cuello uterino o el ano
puede no verse. Las lesiones no duelen y raramente producen algún síntoma. En
los casos en que aparezca alguna molestia, una verruga o alguna alteración en
la piel es importante consultar con el ginecólogo.
Diagnóstico de HPV
Las
verrugas por HPV pueden detectarse en el examen ginecológico anual. El PAP y la
colposcopía de control pueden hacer sospechar un HPV. Las manchas en la
colposcopía que son sospechosas deben biopsiarse. Esto significa extraer un
poco de tejido con una pinza especialmente diseñada para tal fin. Este
procedimiento no requiere anestesia porque es bien tolerado por la paciente y
se hace en el consultorio médico de manera ambulatoria.
Si
el PAP informa displasia, hay que recordar que eso no significa cáncer. Sin
embargo, es un precursor para desarrollar carcinoma in situ (CIS) y cáncer
invasor del cuello del útero. Muchos casos de displasia regresan con el tiempo,
otros permanecen invariables pero otros progresan a cáncer. La razón por la que
unos progresan a cáncer y otros no, no está clara y hoy en día no podemos saber
cuales lo van a hacer y cuales no.
En
el CIS, la capa más externa de células normales está reemplazada por células
cancerígenas. El CIS es en un 95% de los casos tratable y curable. El cáncer
invasor ocurre cuando las células cancerígenas invaden los tejidos subyacentes
del cuello. El CIS generalmente ocurre en mujeres de 25 a 34 años, mientras que
el cáncer invasor del cuello ocurre luego de los 50.
El
pronóstico del cáncer depende de la extensión de la enfermedad en el momento
del diagnóstico. La tasa de muerte por cáncer de cuello permanece muy alta por
la gran cantidad de mujeres que no se realizan el control ginecológico anual.
El 90% de los cánceres de cuello podrían evitarse con una detección precoz con
el PAP.
¿Cómo se trata el HPV?
El
tratamiento del HPV es generalmente engorroso y frustrante tanto para el
paciente como para el médico. Muchas veces requiere más de un tratamiento y los
mismos no representan la cura de la enfermedad. Luego del tratamiento el virus
puede permanecer silente y volver a ser visible por colposcopía luego de meses
o incluso años. En otros casos las lesiones no aparecen más.
De
acuerdo a las guías para el tratamiento de las enfermedades de transmisión
sexual de 1998 1998
Guidelines for Treatment of Sexually Transmitted Diseases publicadas
por el Centro de Control de enfermedades y Prevención (CDC) en Atlanta, GA,
"En ausencia de displasia coexistente, no se recomienda el tratamiento
subclínico de HPV (sin verrugas visibles) diagnosticado por PAP, colposcopía,
biopsia con ácido acético o la detección de HPV por ADN o ARN. El diagnóstico
de la infección subclínica por HPV es frecuentemente cuestionable y no hay
terapia que haya podido erradicar la infección. El HPV ha sido demostrado en
tejido adyacente luego del tratamiento con láser asociado a displasia y luego
de intentar eliminar el HPV con láser en la región anogenital. En presencia de
una displasia coexistente, el manejo debe basarse en el grado de
displasia."
El
CDC recomienda el tratamiento de las verrugas genitales por HPV que puede ser
con podofilino e imiquimod o con criocirugía, ácido tricloroacético (ATC),
ácido bicloracético (BCA), interferón o cirugía.
Prevención del HPV. Prevención del Cáncer de cuello
Como
sabemos que la infección por HPV que no produce verrugas es la causa más
frecuente de cáncer cervical, la prevención de la misma es la clave para
prevenir el cáncer. Las medidas preventivas son las mismas que para el resto de
las enfermedades de transmisión sexual, sobre todo el uso correcto del
preservativo muy especialmente en las personas sexualmente activas que no
tienen una pareja estable.
Reducir
el número de parejas sexuales ayuda a prevenir la aparición del HPV y el cáncer
de cuello. Las mujeres que comienzan su vida sexual en forma precoz y que
tienen múltiples parejas sexuales tienen mayores chances de contraer estas
enfermedades.
No
hace falta aclarar que si la pareja tiene HPV, verrugas genitales o cualquier
otra enfermedad de transmisión sexual es fundamental consultar al ginecólogo.