
Embarazo
Múltiple Iatrogénico
Epidemiología,
Riesgos y Dilemas Éticos
Traducido y
adaptado por la Dra. Marisa Geller
|
Este artículo
discute la naturaleza de los
tratamientos de esterilidad y su relación con
los deseos de las parejas estériles de tener un embarazo múltiple, los
riesgos del embarazo múltiple iatrogénico (EMI), el consentimiento informado
en las técnicas de reproducción asistida y el dilema ético del EMI y los
métodos para su resolución. Louis Keith,
MD; Susan Klock, PhD; Sanjay Gandhi, MD |
En un poco más de
dos décadas, el tema del embarazo múltiple pasó de ser un asunto poco frecuente
en obstetricia a ser un punto de interés médico y social en el ámbito
internacional. El número de embarazos múltiples ha aumentado radicalmente, no
sólo por los embarazos dobles sino que también por los embarazos triples o
incluso cuádruples. Incluso, los médicos y la sociedad en general están
preocupados por un nuevo tipo de embarazo múltiple; el embarazo múltiple iatrogénico
(EMI).1 Muchas técnicas de reproducción asistida
(TRA) están disponibles para ayudar a las parejas estériles a conseguir un
embarazo. Lógicamente, el EMI no es un resultado esperado en las TRA y debe
considerarse como una complicación de las TRA.
La preocupación con respecto
al EMI se relaciona con tres aspectos: Primero, la posibilidad de un embarazo
múltiple de tres a nueve fetos es una realidad. Segundo, los embarazos
múltiples aumentan dos de los mayores problemas que tiene la obstetricia a
escala mundial: el bajo peso al nacer y el parto prematuro. Y tercero, el
riesgo de la pérdida fetal luego de la reducción embrionaria multifetal (REM)
es considerable. Los beneficios de la REM son obvios en mujeres con más de
cuatro fetos; sin la reducción, la prematurez es un hecho. En suma, sólo el 40%
al 45% de los embarazos con REM llegan al término.2
Este tipo de cuestiones son la base de los debates mundiales con respecto a la
ética de crear embarazos múltiples y la necesidad imperiosa de facilidades para
cuidar una gran cantidad de prematuros.
La "nueva" epidemiología
El número de embarazos
múltiples esperado ha cambiado en las últimas dos décadas por lo que fue
necesario revisar los datos aportados anteriormente. El número total de
embarazos múltiples en cualquier país representa la suma del número de
embarazos múltiples de manera natural más el número de EMIs. Ningún componente
es fijo. Si uno toma en cuenta que los embarazos múltiples espontáneos varían
de acuerdo a la raza (mayor en mujeres con descendencia africana y menor en las
asiáticas), el número de EMIs está aumentando en los países desarrollados y en
los que están en vías de desarrollo. Los datos publicados no son siempre reales
porque se basan en trabajos viejos, no representativos.3
Incluso en Estados Unidos, donde virtualmente el 100% de los nacimientos son
reportados, no se habían registrado datos acerca de embarazos mayores a los
cuádruples hasta hace muy poco. Es más, no hay manera de diferenciar un
embarazo doble o triple luego de una TRA de un embarazo de más de cuatro fetos
que fue sometido a una REM.
|
Grupos
étnicos |
1971 |
1990 |
1996 |
1971-1997 |
|
(%) |
(%) |
(%) |
(%) |
|
|
Blancas |
1.7 |
2.2 |
2.6 |
53 |
|
Afroamericanas |
2.2 |
2.7 |
2.9 |
32 |
|
America
nativas |
1.6 |
1.8 |
2.1 |
31 |
|
Japonesas |
1.2 |
1.9 |
2.2 |
83 |
|
Mexicanas |
1.7 (1980) |
|
1.8 |
6 |
|
Cubanas |
1.4 (1980) |
|
2.3 |
64 |
|
*Adaptado
con permiso de Kiely J. Twin Research. 1997;2(suppl 1):S5. |
||||
En Estados Unidos el número
total de nacidos vivos de embarazos múltiples llegó a ser de 101,709 en 1995.4 Este número representa un aumento del 46% de 69,676 en
1980. De hecho, la tasa de embarazos múltiples aumentó de 19.3 por l000 nacidos
vivos en 1980 a 26.1 por 1000 nacidos vivos en 1995, con una tasa de gemelares
de 18.9 a 24.8 por 1000 nacidos vivos (+31%). La tasa de embarazos triples y de
más de 4 fetos aumentó de manera más pronunciada, de 37 por 100,000 nacidos
vivos en 1980 a 127.5 por 100,000 nacidos vivos en 1995 (+245%). Entre los
nacimientos en 1995, 4551 fueron triples, 365 fueron cuádruples y 57 fueron
quíntuples o de más fetos.4 Como muestra la Tabla 1, los gemelares aumentan en las razas Americanas. La Tabla 2 muestra los cambios en los embarazos con más de 4
fetos en un período de tres décadas.
|
|
1971-1977 |
1990 |
1996 |
1971-1997 |
|
Triples |
296 |
861 |
1361 |
>400 |
|
Cuádruples |
13 |
45 |
144 |
>1100 |
|
Quíntuples o más |
3.8 |
4.2 |
20.8 |
>500 |
|
*Expresado como tasa por
millones de nacidos vivos |
||||
El impacto clínico de la
"epidemia" de los embarazos múltiples no se refleja en los datos
presentados previamente. Todo tipo de embarazo múltiple se asocia con alta tasa
de embarazos prematuros, bajo peso y un alto costo en los cuidados neonatales.5 Luke y colaboradores demostraron que los altos costos de
los embarazos múltiples se deben a la prematurez más que a la pluralidad.5 Datos recientes de USA muestran una diferencia en la
tasa de partos prematuros y de bajo peso en embarazos únicos, gemelares y
triples (Tabla 3). Esta Tabla utiliza la terminología
comúnmente empleada para prematuro (<37 semanas de gestación) y muy
prematuro (<33 semanas de gestación), como para bajo peso (<2500 g) y muy
bajo peso (<1500 g). La tendencia que se ilustra en la Tabla
3 parecería ser global.6-9 Desafortunadamente,
los datos comparables para embarazos cuádruples no está disponible. Sin
embargo, la intuición nos dice que el problema de la prematurez y el bajo peso
es mucho más importante y exagerado en embarazos de más de 4 fetos.
|
Tabla
3. Características de nacidos vivos únicos, dobles y triples en USA* |
|||
|
|
Unicos
(1995) |
Dobles
(1991-1995) |
Triples
(1991-1995) |
|
Número de nacimientos |
3,603,971 |
463,856 |
18,843 |
|
Promedio de edad gestacional
(semanas) |
39.03 |
35.77 |
32.48 |
|
% Muy prematuros (<33 semanas) |
1.70 |
13.94 |
41.25 |
|
% Prematuros (<37 semanas) |
9.43 |
50.74 |
91.03 |
|
Promedio de peso (gramos) |
3357 |
2389 |
1735 |
|
% Muy bajo peso (<1500 g) |
1.10 |
10.12 |
31.88 |
|
% Bajo peso (<2500 g) |
6.06 |
52.24 |
91.52 |
|
% Pequeño para la edad gestacional |
9.38 |
35.63 |
36.57 |
|
*Adaptado
con permiso de Alexander GR, Kogan M, Martin J, Papiernik E. What are the
fetal growth patterns of singletons, twins and triplets in the United States?
In: LG Keith, E Papiernik, eds. Multiple Pregnancy, Clin Obstet Gynecol. 1998;41(1):115-125. |
|||
TRATAMIENTOS
EN ESTERILIDAD
Como la esterilidad no es
una enfermedad y menos aún pone en riesgo la vida del paciente, todos los
tratamientos se realizan porque así lo quiere la pareja. La mayoría de las
veces los pacientes no son conscientes de las consecuencias, el principio de Primum
non nocere ("Primero no dañar") debe guiar a los médicos ya que
ellos proponen varias opciones terapéuticas. Esto es particularmente cierto en
embarazos que fueron concebidos con TRA ya que pueden violar este principio
milenario.
Mientras que es sabido que
la mayoría de las parejas estériles desean un embarazo único, no hay datos
acerca de los deseos por tener un embarazo múltiple. En 1995, Gleicher y
colaboradores publicaron una encuesta sobre 3800 parejas con problemas de fertilidad
no seleccionadas previamente.10 A pesar de que la
tasa de respuesta del 15% es demasiado baja para darle validez a los resultados
del estudio, se observaron dos tendencias. Primero, mientras aumentaba el deseo
de embarazo doble y triple aumentaba la edad de la pareja pero esto no ocurría
para embarazos de más de 3 fetos. Segundo, a medida que aumentaba el tiempo de
esterilidad, las parejas aceptaban con mayor facilidad el hecho de un embarazo
múltiple.10 Estos datos corroboran la impresión
obtenida por el director médico del Center for Reproductive Medicine, la
clínica de esterilidad más grande de Alemania, donde se reciben pacientes de
todos lados del mundo.11 Los pacientes mayores
con historias más largas de esterilidad son más propensos a ignorar los riesgos
de la REM incluso luego de haber tenido una charla informativa en su lengua
materna. Los pacientes de países menos industrializados (e.j., Turquía,
Ucrania, Rumania) y de clases socioeconómicas/educacionales más bajas aceptan
más la idea de un embarazo múltiple. En contraste, las mujeres profesionales o
parejas de países desarrollados son más propensos a querer un embarazo único.
11
LOS
RIESGOS DE LA REM
Como en el caso de los
embarazos múltiples de origen natural, el EMI luego de una TRA conlleva riesgos
para la madre y el feto. Los riesgos clásicos mencionados en todos los libros
de texto incluyen una mayor predisposición a la preeclampsia, hemorragia
postparto, anemia, polihidramnios y parto prematuro. Incluso, la cesárea tiene
mayor riesgo de sangrado, infección y fenómenos tromboembólicos. Finalmente,
las mujeres con el antecedente de otros embarazos presentan un mayor riesgo
para desarrollar una cardiomiopatía.12
Los riesgos fetales a corto
plazo incluyen bajo peso al nacer y parto prematuro y a largo plazo puede
producir un retardo de crecimiento, déficits neurológicos y muerte cerebral,
todos los cuales producen una carga financiera a la familia y la sociedad.
5
A todas estas preocupaciones
hay que agregar la carga psicosocial. Los pocos datos que se encuentran
provienen de afuera de los Estados Unidos pero la cuestión pareciera ser
universal.13 Los problemas reportados incluyen
expectativas que no coinciden con la realidad acerca de ser padres y los
problemas que esto ocasiona, problemas en la pareja, divorcios, problemas
económicos y notoriamente depresión materna.13 En
un trabajo francés de seguimiento de madres de trillizos, Robin y colaboradores
describieron la necesidad de intervención psiquiátrica a la madre, al padre o a
ambos e incluso el uso de medicación, particularmente entre las madres.14,15
CONSENTIMIENTO
INFORMADO
Por cerca de tres décadas,
los tocoginecólogos han mejorado su habilidad para obtener un consentimiento
informado. Mientras los tratamientos se tornan cada vez más complejos, los
médicos no pueden basarse tan sólo en una conversación acerca de los riesgos,
beneficios y alternativas para obtener un consentimiento informado. Esto es
particularmente cierto en las TRA ya que los riesgos son de distinta índole
involucrando a la madre y al hijo. La complejidad de estas técnicas requiere de
una explicación minuciosa del procedimiento. Esto podría solucionarse con el
uso de folletos explicativos que informen sobre los riesgos y aporten números y
porcentajes de la frecuencia de cada posible problema.
Cada individuo que está
intentando obtener un consentimiento informado para una TRA con los riesgos de
EMI debe recordar lo siguiente: primero, los pacientes oyen pero generalmente
no escuchan. Segundo, sin escuchar no entienden. Y, finalmente, sin entender no
están realmente firmando un consentimiento "informado". Un comité
reciente del American College of Obstetricians and Gynecologists' opinó que los
consejos y la información deben darse desde el comienzo, antes de tomar decisiones
en cuanto a los tratamientos.16 En el caso de las
TRA el proceso del consentimiento debe incluir información de los riesgos de
embarazos múltiples y los riesgos maternos y fetales asociados.
EL
DILEMA ETICO
Los aspectos éticos y económicos
alrededor de las TRA y el EMI son muy complejos y no pueden resolverse con
respuestas simples de "correcto" e "incorrecto." Cuatro
puntos de vista diferente compiten lo cual constituye un dilema ético
"cuadrático". Los elementos involucrados en las distintas posiciones
son el paciente, el médico, el negocio y el que paga:
·
La mayoría de las pacientes quieren tener un embarazo único y desean
conseguirlo rápido y al menor costo posible.
·
Los especialistas en esterilidad deben tomar decisiones reconociendo
una cierta autonomía del paciente.
·
El gerente financiero de los programas de fertilidad desea tener una
alta tasa de embarazos para así atraer mayor número de pacientes.
·
Aquel tercero que paga los tratamientos, quiere evitar tener que
repetir los ciclos de tratamiento tan costosos y/o costear la neonatología de
los EMI.
La resolución de este dilema
ético del EMI no puede realizarse sin el accionar específico de todas las
partes. La labor de la paciente no deja de ser importante. Primero, la pareja
debe entender los riesgos del EMI para cada intervención a realizar. Luego,
tiene que ser asesorada de sus posibilidades de embarazo. Tercero, debe
confrontarse con el concepto de "Si es suficiente es suficiente." Por
último, debe considerar la alternativa de adopción o aceptar la idea de vivir
sin hijos.
Los médicos también tienen
una tarea difícil. Primero, deben reconocer que beneficiar, buscando el mayor
balance entre beneficio y daño, no es lo mismo que no dañar. Segundo, deben
evitar juzgar las razones detrás de las decisiones de la paciente mientras se
mantienen alerta de las presiones que ésta tiene al tomar determinada decisión.
17
Con respecto al negocio de
las TRA, hay cuatro factores que afectan favorablemente al menos en Estados
Unidos. Primero, no hay una escala de valores para las TRA y las
fertilizaciones in vitro (FIV). Segundo, no hay pautas en las clínicas privadas
de reproducción que desalienten con respecto al EMI. Tercero, la presencia
potencial de una escala de valores iría en contra de los supuestos beneficios.
Y cuarto, los márgenes de ganancia de las clínicas privadas nunca ha sido
determinado. No se sabe si las circunstancias presentes prevalecerán si existe
una buena cobertura. Una editorial reciente de Gleicher subraya algunas
estrategias para este cambio.18
Los dos últimos embarazos
múltiples que salieron en la prensa prestaron especial interés en aquellas
pacientes en tratamiento por fertilidad. Algunos observadores podrían sugerir
que estas pacientes no representan a cualquier mujer. Esto es verdad, ya que
las mujeres caucásicas en tratamiento por fertilidad son un número
desproporcionado con respecto a la población general. Otros insinuarían que la
gente paga por los tratamientos luego del parto. Esto también es cierto, y los
casos de Iowa y Texas representan casos de alto costo posparto y que,
seguramente, llevarán a grandes costos más adelante. Otros dirán que países
como Inglaterra, Alemania, Escandinavia y Francia prohiben el tipo de tratamientos
que ocurren regularmente en Estados Unidos y están dispuestos a asumir una
industria de fertilidad con controles estrictos.19
RESOLVIENDO
EL DILEMA
Los autores están de acuerdo
con Chervenak y McCullough en cuanto a que es posible desarrollar un enfoque
preventivo de los EMI que resultan de las TRA y la FIV.17
Con respecto a las TRA, es posible satisfacer los requerimientos de un
consentimiento informado, informar a las pacientes de la tasa de EMI, discutir
selectivamente la terminación versus la no intervención en los casos de EMI y
saber antes de empezar el tratamiento si la paciente está o no de acuerdo con
el aborto o la REM como opción.17
Con respecto a la FIV, la
política de no transferir más de dos embriones por ciclo al menos en las
mujeres jóvenes. Este método se vio que era efectivo en este grupo etario
manteniendo la tasa de embarazos y reduciendo la de EMI especialmente cuando
son más de tres.20 Si esta política se
implementara en Estados Unidos, no sería aceptada por muchos médicos. Algunos
estarían preocupados por bajar la tasa de embarazos o la exclusión potencial de
algunas parejas por cuestiones económicas. Incluso, esta política no progresaría
sin un control externo lo cual no sería muy bien visto. Al margen de esta
política o de alguna otra, los embriones se pueden clasificar de acuerdo a su
calidad o incluso transferir blastocistos para determinar mejor la cantidad a
transferir.21 Dados los conocimientos hasta ahora
presentes, cuanto mejor es la calidad del embrión, menor es la cantidad de
embriones que se necesitan transferir para lograr un embarazo único.20,21
Los métodos para evitar los
EMI se describen actualmente en la literatura. En términos de TRA se debe
seleccionar cuidadosamente a la paciente, ajustar la dosis en forma individual,
monitorear los niveles de estradiol y el número de folículos y cancelar los
ciclos cuando existe un alto riesgo de EMI..22 En
términos de FIV, lo más importante es decidir cuantos embriones transferir19 ayudándose con la transferencia de blastocistos y
clasificando a los embriones de acuerdo a su calidad para obtener una mayor
tasa de implantación con un bajo número de embriones transferidos. El uso de la
reducción embrionaria es muy discutida.23
Finalmente, los autores están de acuerdo con lo que Verhoeven opinó
recientemente que la FIV y las TRA deben ser realizadas por especialistas con
un sentido de la responsabilidad y valores éticos.22
CONCLUSION
En la opinión de los
autores, las cuestiones éticas que involucran a las TRA y los EMI resultantes
no difieren con otras interacciones entre el médico y el paciente en el
quehacer diario. Los principios éticos y la autonomía están en puja en esta
interacción. Es necesario reconocer los EMI para lidiar con ellos desde el
comienzo de cualquier tratamiento de fertilidad. De no ser así es factible que
el gobierno empiece a tomar medidas con regulaciones gubernamentales.23
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experience and residual risks. Am J Obstet Gynecol. 1990;162:1568-1572.
Louis Keith, MD, es profesor del
Departamento de Obstetricia y Ginecología de Northwestern University Medical
School, Prentice Women's Hospital and Maternity Center, Northwestern Memorial
Hospital, y Presidente del Centro de estudios de embarazo múltiple en Chicago,
IL. Susan Klock, PhD, es Profesor asistente, y Sanjay Gandhi, MD,
es una residente del Departamento de Obstetricia y Ginecología en Northwestern
University Medical School, Prentice Women's Hospital and Maternity Center,
Northwestern Memorial Hospital, Chicago, IL.
Originalmente publicado en The Female Patient -- August, 1999
© Copyright, 1999 Quadrant Publishing, All Rights Reserved
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Publishing.
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