
TRIPLE TEST
por R. Daniel Braun, M.D. U.S.A
Traducido por la Dra Marisa Geller
Se trata de una
paciente de 23 años primigesta que se presenta a la consulta para su control
prenatal a las 8 semanas de embarazo. Tiene una historia clínica y examen
físico normal compatible con 8 semanas de gestación. La pelvis es de
configuración y tamaño normal. Los análisis de laboratorio revelaron factor Rh
positivo, inmunidad a la rubéola y el resto sin particularidades. Se le dio a
la paciente la información de rutina y se la recito en 4 semanas.
En la segunda
visita a las 12 semanas había aumentado 4 kilos, no tenía ningún malestar, se
palpaba el útero por encima de la sínfisis pubiana y se escucharon los latidos
cardíacos fetales con doppler. El embarazo evolucionaba normalmente por lo que
se la recitó en 4 semanas.
A las 16 semanas,
no tenía quejas. El útero se encuentraba a mitad de camino entre la sínfisis
pubiana y el ombligo. Se vuelven a escuchar los latidos cardíacos fetales. En
la consulta se le indica una ecografía y se le ofrece realizar un "Triple
Screen". "¿Qué es un triple screen, Doc?" pregunta. Ya me había
sentado en escritorio para explicarle de que se trataba.
"Un triple
screen," es un análisis de sangre que evalúa el riesgo en un embarazo de
tener un síndrome de Down o espina bífida. No es un test que nos dice si el
bebé tiene o no alguno de estos defectos. Es un test que nos dice la
probabilidad de riesgo del bebé. El triple screen o triple test mide los
niveles de tres (por eso triple) hormonas en sangre de la embarazada. Estas son
la alfafetoproteina, la gonadotrofina coriónica humana y el estriol no
conjugado. El feto y/o la placenta juegan un rol importante en la producción de
estas hormonas por lo que reflejan, hasta cierto punto, las condiciones del
feto. Por ejemplo, la alfafetoproteina aumenta en los fetos con espina bífida y
otras alteraciones del tubo neural que llevan a trastornos cerebrales y de la
médula espinal. Se encuentra disminuida en la trisomía 21(síndrome de
Down)."
"Entonces,
si hacemos este test el informe dirá que para una paciente de 23 años y/o
Afroamaricana con un embarazo de 16 semanas que tiene determinado valor de
estas tres hormonas, el riesgo de tener un bebé con trisomía 21 es de 1 en 10,000.
Esto significa que tiene un bajo riesgo pero no lo descarta por completo. O
puede que el informe diga que tiene un riesgo de 1 en 10 de que el bebé tenga
una Trisomía 21. Esto significaría que el riesgo es alto pero no confirma la
patología. La paciente pregunta, "¿Para qué vamos a hacer el test si no
nos da una respuesta?" Mi respuesta fue que si nos da un bajo riesgo
aceptamos que el riesgo es bajo, nos quedamos tranquilos y no hacemos nada al
respecto. Si el riesgo es alto, le ofreceríamos aquello que nos da una
respuesta definitiva; es decir una amniocentesis con cariotipo fetal.
"Entonces, ¿por
qué no se realiza una amniocentesis a todas las embarazadas?" preguntó. Le
respondí que la amniocentesis es un procedimiento invasivo con algunos riesgos
para el feto y la madre. Incluso, cuesta mucho más hacerlo.
Luego me
preguntó, "¿Por qué debo hacer el triple test si voy a realizarme una
ecografía?" "Porque," le respondí, "una ecografía no hace
diagnóstico de trisomía 21. A veces se puede ver por ecografía algún indicio
que nos hace sospechar una trisomía 21. Incluso, aunque se vea alguna
anormalidad, la incidencia de trisomía 21 es de alrededor del 5%. Es por eso
que si se observa algo fuera de lo habitual debe realizarse una amniocentesis.
En otras palabras, la ecografía es también un test de screening que puede
detectar embarazos con alto riesgo de padecer una trisomía 21."
También le
expliqué que el triple test puede dar resultados falsos. Lo más común es que
sea por realizarlo en la fecha incorrecta. En su caso no debemos preocuparnos
porque se verificó en las consultas previas y la ecografía. Otras alteraciones
como los defectos de la pared abdominal pueden dar un mal resultado en el
triple test.
La paciente
entonces dijo, "Yo no estoy de acuerdo con el aborto, aunque el bebé tenga
una trisomía 21. Así que, ¿Para que voy a hacer el test?"
"Muchas
mujeres que saben que están embarazadas de un bebé con trisomía 21 no abortan.
Es importante saberlo antes del nacimiento ya que hay grupos de apoyo para
estos padres que los podrían ayudar a prepararse con tiempo para enfrentar los
futuros problemas que devengan de tener un hijo "especial" le
explique.
Ella decidió en
ese momento realizarse el triple test. Se sacó sangre y a los cuatro días me
llegó el informe de que tenía un riesgo de trisomía de 1 en 50. Esto es
ciertamente un aumento en el riesgo. Ella sería una buena candidata para
consejo genético y amniocentesis. La llamo y le doy una cita para el día siguiente
para que me vea en el consultorio con su marido.
Cuando entran a
mi despacho hablamos del resultado del test. Les explico qué significa que hay
una chance de 1 en 50 de que el hijo tenga una trisomía y una chance de 49 en
50 de que no la tenga. También les hablo de la amniocentesis, de sus riesgos y
beneficios. Les cuento que el riesgo de aborto es menor que el riesgo de tener
un hijo con una trisomía. Les explico que este procedimiento no les va a decir
si el bebé es normal, sino que les va a informar si el bebé tiene o no una
trisomía. En ese momento repetimos la ecografía para poder realizar la
amniocentesis sin atravesar la placenta. Luego de limpiar el abdomen, inserto
la aguja en la cavidad amniótica bajo control ecográfico. Esto me permite dirigir
la aguja hacia una zona con un bolsillo de líquido amniótico y lejos de la
cabeza fetal. Aspiro 20 cm3 de líquido que luego va al laboratorio
de citogenética. Siguiendo con el procedimiento, observamos el lugar de entrada
de la aguja en el útero donde no se observa sangrado. La paciente se va a la
casa y aguarda aproximadamente diez días para volver al consultorio a buscar el
resultado.
Luego de diez
días vuelven al consultorio y tengo que decirles que su bebé tiene trisomía 21.
Ellos quieren saber inmediatamente si ¿El bebé tiene algún defecto cardíaco?
(no creo pero puede ser), ¿Tendrá alteraciones mentales severas? (no sé que tan
severas serán), y ¿Desarrollará Leucemia? (no lo sé). Estas son preguntas que
la amniocentesis no puede responder. Me preguntan cuales son sus opciones. Les
explico que hay básicamente dos opciones; la terminación o no del embarazo.
Quieren más información de las dos opciones. Les explico que si no terminan el
embarazo, los pondría en contacto con los grupos de ayuda de padres con hijos
con síndrome de Down. Nuevamente quieren saber que tan afectado está el bebé y
tengo que decirles que no lo sabemos. Quieren escuchar sobre la terminación del
embarazo. Les explico que se comenzaría insertando un comprimido de prostaglandina
en la vagina que le provocaría contracciones y la llevaría a una situación de
trabajo de parto. Intentaríamos disminuir los dolores con analgésicos y/o
anestesia peridural. Eventualmente ella expulsaría el feto y la placenta. Luego
de un tiempo de observación, ella podría irse a casa. Le explico que había
tiempo para hacerlo porque ella estaba de sólo 18 semanas y se podía hacer este
procedimiento hasta las 24 semanas. Sin embargo, sería mejor hacerlo cuanto
antes porque cuanto más avanzado está el embarazo, mayor es el riesgo de tener
complicaciones.
Dos días más
tarde, me llamaron para decirme que iban a terminar el embarazo. Les informo
que tenía que arreglar todo con la clínica. A las 7 AM, tres días después, la
paciente viene a la clínica y le pongo una pastilla de prostaglandina. A la
media hora empieza con contracciones y a las tres horas, son mucho más
intensas. Ella me pide la peridural y el anestesista lo hace. A las 9 PM expulsó
el feto y a los 25 minutos la placenta. El examen revela una placenta intacta y
ella no tiene ningún desgarro. Una vez que pasó el efecto de la anestesia y la paciente
puede deambular se le da el alta.
A las dos semanas
viene al consultorio con su marido con muchas preguntas sobre la posibilidad de
recurrencia. Les explico que habría un pequeño aumento en el riesgo y que sería
conveniente en un próximo embarazo realizar una amniocentesis. También les digo
que podrían existir otras técnicas.
Al año, se
presenta a las 7 semanas de gestación, se realiza una punción de vellosidades
coriales, que revela sin trisomía, y tuvo una hija sana a las 39 semanas.
Discusión
Esta paciente es
un excelente ejemplo de cómo el triple screen nos permite diagnosticar el 65%
de las trisomías en un estadío lo suficientemente temprano como para poder
terminar el embarazo si la pareja así lo desea. Mientras que la incidencia de
trisomía es mayor en mujeres mayores de 34, el mayor número de embarazos con
trisomía ocurren en mujeres menores de 35. Esto se debe a que la mayoría de las
embarazadas son menores de 35 años. El triple screen ofrece un método no
invasivo para determinar cual de estas mujeres menores de 35 tienen un alto
riesgo de padecer un embarazo con trisomía, para que podamos ofrecerles a estas
pacientes la posibilidad de realizarse una amniocentesis.
La
alfafetoproteina (AFP) del triple screen también nos permite realizar el
screening para defectos del tubo neural. Si la AFP se eleva y se descarta un
defecto en el tubo neural, entonces otros defectos como los de la pared abdominal
también pueden descartarse. Aún cuando se descarten estos defectos, un embarazo
con un aumento de la AFP y sin ninguno de estos defectos, tiene una alta chance
de muerte fetal sin causa aparente y retardo de crecimiento. Por eso, esta es
una información que nos permite evaluar los embarazos y actuar cuando esté
indicado.
Yo le ofrezco a
todas mis pacientes el triple screening. Cerca del 10-15% prefieren no hacerlo
por varias razones, pero el resto está de acuerdo. Les cuento de que se trata y
que nos aporta. Les explico que es lo que habría que hacer si diera mal el
resultado Esta es una de las razones por las que muchas mujeres prefieren no hacerlo.
Dicen que si el test da mal, no van a querer hacerse una amniocentesis. En otras
palabras, como no quieren saber la respuesta no se hacen la pregunta.