
El ritmo circadiano humano está presente
tan temprano como en la semana 30 de gestación.
El reloj biológico" oscila en el
feto humano debido aparentemente a señales maternas, y lo ayuda a prepararse
para la vida extrauterina.
Las variaciones circadianas del
contenido de melatonina en la glándula pineal aparecen durante la tercera
semana de vida extrauterina (eso explica porqué un recién nacido duerme sin
horario). Según otros trabajos, si bien la pineal del recién nacido segrega
melatonina, no se establecen cambios diurnos hasta el 4 to día de vida.
Estudios recientes sugieren que el
feto percibe la longitud del día a través de la transferencia de melatonina
materna. Existe una comunicación unidireccional entre el reloj biológico
materno y el feto.
Otro punto interesante es que tanto
los primates como los humanos tienden a parir preferentemente durante la noche
y horas tempranas de la madrugada.
Aparentemente, los ritmos de 24 hs que se observan durante el embarazo
están determinados por el sistema circadiano materno, sugiriendo que el feto en
desarrollo recibe información acerca de la hora a través de la madre. Una
actitud cronofarmacológica dirigida hacia la prevención del parto
pretérmino y la inducción o estimulación del trabajo de parto al término podrá
llevar a nuevas y mejores estrategias terpéuticas.
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